
30 de diciembre de 2008
22 de diciembre de 2008
13 de diciembre de 2008
Abril

Ella era hermosa, su pelo, sus ojos, sus manos, era perfecta. Yo me enamoré de ella apenas la vi ese día en el pasillo de la facultad de medicina, llena de libros y con la nariz roja porque era invierno y hacía frío. Como siempre, esa vez estaba volando así que ni me vio, pero yo la seguí sin que se diera cuenta. Estuve toda una tarde viéndola leer en la biblioteca con una taza de café, su bufanda roja y
el pelo desordenado, hasta que de repente, se paró y se fue, sin haber dado señas de haberme visto.
Desde ese día empecé a visitar con frecuencia ese pasillo y sobre todo la biblioteca, porque ella no se separaba jamás de sus libros. Recuerdo que demoré una semana en averiguar su nombre porque no terminaba nunca ese maldito libro verde que estaba leyendo; el jueves que lo fue a entregar, sigilosamente me aseguré de que hubiera salido de la biblioteca y me dirigí hacia Susana, la bibliotecaria que al parecer se había dado cuenta de mi trámite. "Quiero ese libro verde..." "Mm.. ok, escribe tu nombre en la tarjeta que está atrás en la contra tapa por favor, tú sabes como hacerlo", me dirigí a una mesa, abrí el libro, llegué hasta la contra tapa y lo encontré. Ahí con letra perfecta al igual que sus ojos, estaba escrito su nombre. Enseguida supe que era ella, se llamaba Abril...
Nunca en todos los días que siguieron pudo ese nombre salir de mi cabeza, me acompañaba desde que me lavaba los dientes cada mañana hasta las clases de Cálculo, incluyendo mis viajes en micro al salir cada día. Necesitaba hablarle, así que un día, después de muchos ensayos mentales, lo hice: Fue en la biblioteca, ella escribía frenéticamente como solía hacerlo en un cuaderno mientras yo sudaba y luchaba contra esa sensación que hace días albergaba dentro de mi. "¿Qué lees?"... Así empezó todo mi amor, así nos conocimos.
No puedo negar que muchas veces tuve miedo, ella estaba enamorada del amor como algunos dicen y yo era lo bastante frío y cuadrado como para entenderla. Muchas veces todo estuvo a punto de terminar por nuestra mezcla de personalidades pero nunca ocurrió. Todo fue creciendo, con cada beso, cada mirada, incluso cada pelea, todo aportaba, yo estaba loco por ella, capaz de hacer cualquier cosa. "Siempre quize tener una niñita, le vamos a poner Fernanda, como tú en femenino" "Olvídalo, yo nunca voy a tener hijos"..
Hasta que ocurrió, llegó un día de primavera y sus ojos eran más oscuros que antes, pero más brillantes, yo presentía algo distinto, nunca la había visto sonreír así. "Fernando..." "¿Qué pasa?"
"Es que... Es que ya no soy sólo Abril, ahora ya no seremos nunca más los dos. Ahora seremos tres"
El mundo se me cayó encima, la voz no quizo salir y tampoco hubiese sabido que decirle. Si sé, eso fue en un principio, no me mires así, es que yo era joven, lo que menos quería era tener otra carga, yo pensaba que era eso, una carga nada más.
A pesar de todo el tiempo que estuvimos sin hablar, seguíamos locos. Esos 9 meses estuvo más linda que nunca, te hablaba, te cantaba, empezó a comprarte ropa. Me obligaba a hablarte y yo lo encontraba estúpido, pero bueno, todo para que estuviera feliz.
Y así pasaron los meses y llegó el gran día. Abril estaba nerviosa, apretaba mi mano con fuerza mientras subíamos por el ascensor del hospital. Esa tarde había estado horas eligiendo qué ropa debías usar primero y sólo eso, porque tu cuna estaba lista hace semanas. Tu pieza, era un mundo de paz, estar ahí dentro era tan relajante que muchas veces me quedé dormido en esa alfombra amarilla..
No recuerdo muy bien la verdad. La cosa se puso grave, eso me dijeron los médicos, que saliera porque no estabas muy bien. Abril estaba asustada, tenía miedo de perderte, las lágrimas se confundían con el brillo que habían tenido sus ojos durante nueve meses. "No me dejes sola, por favor Fernando" "Te amo, se fuerte"
Esas tres horas sentado en el pasillo del hospital fueron lo peor que me había sucedido hasta ese momento; nunca me gustaron los hospitales, la gente se pone neurótica y los colores se vuelven opacos. Con la cabeza entre mis manos lograba ver que una enfermera me miraba con lástima, sin entender nada. Cuando las puertas se abrieron y salió otra enfermera contigo. Ella te puso en mis brazos sin pronunciar palabra y se alejó unos metros. Yo nunca había tomado un bebé en mi vida y no sabía como hacerlo; con cuidado, porque sabía que Abril era capaz de matarme si te pasaba algo, intenté apoyarte en mi brazo izquierdo intentando imitar a todas las mujeres que había visto cargar con sus hijos. Y te observé por primera vez hija. Eras preciosa, tenías un poco de pelo en tu pequeña cabecita y tus ojos me miraban con miedo, tu piel todavía roja era casi suave y tus manos tan diminutas que parecían de mentira. Esa mirada, tan de Abril, me conquistó. Me robaste el corazón en ese instante y hasta ahora no me lo quieres devolver...
La enfermera se acercó y me dijo que debía llevarte a otro lugar, así que te puse en sus brazos y te seguí con la mirada hasta que te perdiste detrás de otra puerta. En eso estaba cuando una mano me tocó el hombro. Me di vuelta y vi al médico vestido de verde todavía, con las manos un poco temblorosas y la frente arrugada. "Fue una operación muy difícil e hicimos lo que pudimos. Gracias a Dios pudimos salvar a su hija y..." "Abril" "Lo siento mucho, su esposa no logró sobrevivir. Alcanzó a decir que quería que se llamara Fernanda"..............
Han pasado 15 años desde esa noche mi vida, yo nunca quize responder tus preguntas antes, era demasiado, pero ya has crecido y merecías saberlo todo. Perdóname por no haberte anhelado tanto como tu madre Fer, perdóname por haber sido un tonto. No imaginas lo difíciles que fueron los primeros meses, yo estaba solo, no sabía que hacer, no quería vivir. Pero lo hice por ti, por esos ojos que tienes, por la mirada de tu madre que se escapó de ella para quedarse para siempre en ti hija. Fer, debes estar orgullosa, tienes a la mejor madre que alguien podría tener, aunque quizás no la puedas ver. Y quizás no al mejor padre, pero sí al hombre más enamorado del universo.
Bueno, ya te conté lo que querías escuchar, así era tu madre, hija..
En memoria de mi tía Marcela, que descansa en el cielo y
sobre todo, por su hijita, que vive gracias a ella...
V.
12 de diciembre de 2008
Anáfora del y

Voy a tener que pegar una lista en mi pared con todas las cosas que siempre quize hacer y que siempre olvido y que nunca hago y que siempre recuerdo en lugares y fechas inapropiadas y que por más que pasen los años las dejo para después y que son tan amadas y tan fomes.. Y si no me voy y las escribo en este segundo se me olvidan de nuevo. Y también te apuesto que no las recuerdo hasta las próximas vacaciones.
V.(Quién más?)
P.D: Ni me preguntes por qué morado, pero morado será.
10 de diciembre de 2008
. . . . . . . . . . . . .
Tengo ganas de subirme a una micro, nada más y
nada menos. Que nadie se siente al lado mío.
Que nadie me interrumpa. Que el sol
me llegue en los ojos.
Y volar, volar
volar...
No, yo no necesito ninguna hierbita.
9 de diciembre de 2008
Deprecación

Sí, lo siento.. Perdona que te interrumpa, pero necesito que me escuches de nuevo; no va a ser tan largo, no te preocupes.
Tú sabes lo que está pasando, no es agradable, agota, me hace colapsar y querer desaparecer. Pero también tú tienes la solución y no entiendo por qué se demora tanto en llegar, ya han pasado semanas, meses y siguen pasando. ¿Cuál será el objetivo? Quizás si me contaras sería más fácil la espera... Bueno, eso es, tú ya lo sabías pero no está de más contártelo de nuevo, es decir, contártelo nada más.
Por favor haz algo, dame una mano de nuevo, como siempre lo has hecho..
Te amo.
V.
7 de diciembre de 2008
Nada que ver la foto.

Brígido, alguien te tomó, te acostó en una camilla y sacó tu cerebro. Se lo puso a no se quien y en su lugar reemplazó el de la persona más estúpida y normal que pisa esta tierra.. Ni siquiera te diste cuenta, pero bueno, qué le vamos a hacer.
Ahora, el problema es averiguar si también te cambiaron el corazón o algo por el estilo...
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