30 de diciembre de 2008

Sol

































Voy a extrañar todo eso... No es que no lo haya valorado,
por algo me sentaba al lado de la ventana pero,
no sé, simplemente me hará falta.
V.
(Fotografiado un 28 de Marzo del 2008, desde las 8:12 hasta las 8:20 AM)






22 de diciembre de 2008

ODIO MATEMÁTICAS

A ver.. ¿Cómo se decía? Se me olvidó un poco. Aaaah ya me acordé:


MIER-DA
V.

13 de diciembre de 2008

Abril



Ella era hermosa, su pelo, sus ojos, sus manos, era perfecta. Yo me enamoré de ella apenas la vi ese día en el pasillo de la facultad de medicina, llena de libros y con la nariz roja porque era invierno y hacía frío. Como siempre, esa vez estaba volando así que ni me vio, pero yo la seguí sin que se diera cuenta. Estuve toda una tarde viéndola leer en la biblioteca con una taza de café, su bufanda roja y
el pelo desordenado, hasta que de repente, se paró y se fue, sin haber dado señas de haberme visto.
Desde ese día empecé a visitar con frecuencia ese pasillo y sobre todo la biblioteca, porque ella no se separaba jamás de sus libros. Recuerdo que demoré una semana en averiguar su nombre porque no terminaba nunca ese maldito libro verde que estaba leyendo; el jueves que lo fue a entregar, sigilosamente me aseguré de que hubiera salido de la biblioteca y me dirigí hacia Susana, la bibliotecaria que al parecer se había dado cuenta de mi trámite. "Quiero ese libro verde..." "Mm.. ok, escribe tu nombre en la tarjeta que está atrás en la contra tapa por favor, tú sabes como hacerlo", me dirigí a una mesa, abrí el libro, llegué hasta la contra tapa y lo encontré. Ahí con letra perfecta al igual que sus ojos, estaba escrito su nombre. Enseguida supe que era ella, se llamaba Abril...
Nunca en todos los días que siguieron pudo ese nombre salir de mi cabeza, me acompañaba desde que me lavaba los dientes cada mañana hasta las clases de Cálculo, incluyendo mis viajes en micro al salir cada día. Necesitaba hablarle, así que un día, después de muchos ensayos mentales, lo hice: Fue en la biblioteca, ella escribía frenéticamente como solía hacerlo en un cuaderno mientras yo sudaba y luchaba contra esa sensación que hace días albergaba dentro de mi. "¿Qué lees?"... Así empezó todo mi amor, así nos conocimos.
No puedo negar que muchas veces tuve miedo, ella estaba enamorada del amor como algunos dicen y yo era lo bastante frío y cuadrado como para entenderla. Muchas veces todo estuvo a punto de terminar por nuestra mezcla de personalidades pero nunca ocurrió. Todo fue creciendo, con cada beso, cada mirada, incluso cada pelea, todo aportaba, yo estaba loco por ella, capaz de hacer cualquier cosa. "Siempre quize tener una niñita, le vamos a poner Fernanda, como tú en femenino" "Olvídalo, yo nunca voy a tener hijos"..
Hasta que ocurrió, llegó un día de primavera y sus ojos eran más oscuros que antes, pero más brillantes, yo presentía algo distinto, nunca la había visto sonreír así. "Fernando..." "¿Qué pasa?"
"Es que... Es que ya no soy sólo Abril, ahora ya no seremos nunca más los dos. Ahora seremos tres"
El mundo se me cayó encima, la voz no quizo salir y tampoco hubiese sabido que decirle. Si sé, eso fue en un principio, no me mires así, es que yo era joven, lo que menos quería era tener otra carga, yo pensaba que era eso, una carga nada más.
A pesar de todo el tiempo que estuvimos sin hablar, seguíamos locos. Esos 9 meses estuvo más linda que nunca, te hablaba, te cantaba, empezó a comprarte ropa. Me obligaba a hablarte y yo lo encontraba estúpido, pero bueno, todo para que estuviera feliz.
Y así pasaron los meses y llegó el gran día. Abril estaba nerviosa, apretaba mi mano con fuerza mientras subíamos por el ascensor del hospital. Esa tarde había estado horas eligiendo qué ropa debías usar primero y sólo eso, porque tu cuna estaba lista hace semanas. Tu pieza, era un mundo de paz, estar ahí dentro era tan relajante que muchas veces me quedé dormido en esa alfombra amarilla..
No recuerdo muy bien la verdad. La cosa se puso grave, eso me dijeron los médicos, que saliera porque no estabas muy bien. Abril estaba asustada, tenía miedo de perderte, las lágrimas se confundían con el brillo que habían tenido sus ojos durante nueve meses. "No me dejes sola, por favor Fernando" "Te amo, se fuerte"
Esas tres horas sentado en el pasillo del hospital fueron lo peor que me había sucedido hasta ese momento; nunca me gustaron los hospitales, la gente se pone neurótica y los colores se vuelven opacos. Con la cabeza entre mis manos lograba ver que una enfermera me miraba con lástima, sin entender nada. Cuando las puertas se abrieron y salió otra enfermera contigo. Ella te puso en mis brazos sin pronunciar palabra y se alejó unos metros. Yo nunca había tomado un bebé en mi vida y no sabía como hacerlo; con cuidado, porque sabía que Abril era capaz de matarme si te pasaba algo, intenté apoyarte en mi brazo izquierdo intentando imitar a todas las mujeres que había visto cargar con sus hijos. Y te observé por primera vez hija. Eras preciosa, tenías un poco de pelo en tu pequeña cabecita y tus ojos me miraban con miedo, tu piel todavía roja era casi suave y tus manos tan diminutas que parecían de mentira. Esa mirada, tan de Abril, me conquistó. Me robaste el corazón en ese instante y hasta ahora no me lo quieres devolver...
La enfermera se acercó y me dijo que debía llevarte a otro lugar, así que te puse en sus brazos y te seguí con la mirada hasta que te perdiste detrás de otra puerta. En eso estaba cuando una mano me tocó el hombro. Me di vuelta y vi al médico vestido de verde todavía, con las manos un poco temblorosas y la frente arrugada. "Fue una operación muy difícil e hicimos lo que pudimos. Gracias a Dios pudimos salvar a su hija y..." "Abril" "Lo siento mucho, su esposa no logró sobrevivir. Alcanzó a decir que quería que se llamara Fernanda"..............

Han pasado 15 años desde esa noche mi vida, yo nunca quize responder tus preguntas antes, era demasiado, pero ya has crecido y merecías saberlo todo. Perdóname por no haberte anhelado tanto como tu madre Fer, perdóname por haber sido un tonto. No imaginas lo difíciles que fueron los primeros meses, yo estaba solo, no sabía que hacer, no quería vivir. Pero lo hice por ti, por esos ojos que tienes, por la mirada de tu madre que se escapó de ella para quedarse para siempre en ti hija. Fer, debes estar orgullosa, tienes a la mejor madre que alguien podría tener, aunque quizás no la puedas ver. Y quizás no al mejor padre, pero sí al hombre más enamorado del universo.
Bueno, ya te conté lo que querías escuchar, así era tu madre, hija..




En memoria de mi tía Marcela, que descansa en el cielo y
sobre todo, por su hijita, que vive gracias a ella...



V.






12 de diciembre de 2008

Anáfora del y


Voy a tener que pegar una lista en mi pared con todas las cosas que siempre quize hacer y que siempre olvido y que nunca hago y que siempre recuerdo en lugares y fechas inapropiadas y que por más que pasen los años las dejo para después y que son tan amadas y tan fomes.. Y si no me voy y las escribo en este segundo se me olvidan de nuevo. Y también te apuesto que no las recuerdo hasta las próximas vacaciones.



V.(Quién más?)
P.D: Ni me preguntes por qué morado, pero morado será.



10 de diciembre de 2008

. . . . . . . . . . . . .



Tengo ganas de subirme a una micro, nada más y
nada menos. Que nadie se siente al lado mío.
Que nadie me interrumpa. Que el sol
me llegue en los ojos.
Y volar, volar
volar...

No, yo no necesito ninguna hierbita.

9 de diciembre de 2008

Deprecación


Sí, lo siento.. Perdona que te interrumpa, pero necesito que me escuches de nuevo; no va a ser tan largo, no te preocupes.
Tú sabes lo que está pasando, no es agradable, agota, me hace colapsar y querer desaparecer. Pero también tú tienes la solución y no entiendo por qué se demora tanto en llegar, ya han pasado semanas, meses y siguen pasando. ¿Cuál será el objetivo? Quizás si me contaras sería más fácil la espera... Bueno, eso es, tú ya lo sabías pero no está de más contártelo de nuevo, es decir, contártelo nada más.
Por favor haz algo, dame una mano de nuevo, como siempre lo has hecho..
Te amo.
V.

7 de diciembre de 2008

Nada que ver la foto.


Brígido, alguien te tomó, te acostó en una camilla y sacó tu cerebro. Se lo puso a no se quien y en su lugar reemplazó el de la persona más estúpida y normal que pisa esta tierra.. Ni siquiera te diste cuenta, pero bueno, qué le vamos a hacer.
Ahora, el problema es averiguar si también te cambiaron el corazón o algo por el estilo...

3 de noviembre de 2008

Noveno piso


Hola, buenas tardes, voy al piso 9 por favor. El ascensor comienza su típico viaje, como que se demora en partir y luego empieza a subir casi rápido. Hoy no hubieron paradas, el edificio estaba vacío y un aire a cansancio abrumaba todo, los baños, la recepción, las oficinas, la cafetería, todo... Piso nº 4, seguía subiendo; las luces demasiado blancas para mi gusto hacían ver todo lo feo de esos 2 metros cuadrados. No faltan los papeles que se caen de los bolsillos, recuerdos, fotografías que no quieres ver, números telefónicos, un lápiz bic y un botón. La cerámica fría, el banquito del que día a día apretaba esos botones. Seguramente el muy pasivo nos detesta cuando hablamos muy fuerte y por eso nos mira con cara de odio, envidiándonos, nosotros podemos salir, él se tiene que quedar.
De súbito, pensando las típicas estupideces que pensamos cuando estamos enfrente de un espejo de cuerpo entero, olvidé el por qué de mi viaje en ascensor. Iba al piso 9, sí... Un parpadeo bastó para notar que el señor del ascensor ya no estaba ahí, sólo podía ver mi reflejo en el espejo y las luces como de hospital dejaban ver mis ojos desesperados. Ya no sabía porque estaba allí. Entonces me entró la duda. Sabía que tenía que llegar al nº 9, pero...
Hola, buenas tardes, estoy sola en el ascensor y tengo miedo, ya no sé adonde iba ni adonde voy. Mis manos empezaron a sudar y todo el frío del ascensor empezó a sofocarme. El banquito era demasiado incómodo, mi reflejo muy feo, las luces demasiado blancas y todo giraba. Estaban celebrando todos, jugaban a la ronda y yo estaba al medio, parece que había perdido. ¿Se apagaron las luces o mis ojos se cerraron? No sé....
Cuando desperté estaba en el piso nº 9 pero todavía atrapada en ese maldito ascensor. Habían pasado más de 35 minutos y ya era tarde para lo que tenía que hacer. Mis manos seguían húmedas pero no era sudor, eran lágrimas. El maquillaje se había corrido y en mi cara una obra de arte desagradable decoraba el paradójicamente pulcro ascensor. En eso se abrieron las puertas lentamente, muy lentamente. Me di vuelta para mirar donde estaba y me di cuenta de que había alguien en frente. Tu silueta delineada por la luz del piso nº 9 estaba ahí, a sólo 3 pasos de mi débil cuerpo y hubiera sido tan fácil que te acercaras y me explicaras que había pasado, por qué desaparecieron todos y tantas cosas, pero...
Hola, buenas noches. Tengo frío, no sé si te diste cuenta. Tus brazos son mejores al rededor de mi cintura y tus labios mucho más dulces cuando saludan a los míos. No te pensaba soltar jamás en la vida, acababa de entender que hacía en el noveno piso y porque había sido tan asqueroso el viaje hasta él.
Pero en el fondo, no era así; creí que eras tú el destino, pero me equivoqué. Eras la carnada, el palito que debía pisar para caer en la trampa. Porque por ti olvidé todo lo que tenía que hacer en el noveno piso y por quedarme contigo el tiempo pasó y llegué tarde. Y comprendí tarde también, ahora estoy de nuevo, parada en el primer piso, intentando llegar y pasarte por alto por enésima vez. Apretando el botón del ascensor, otro día más.

Hola, buenas tardes, el piso nº 9 por favor....




V.











2 de noviembre de 2008

Estúpido.


¿Te cuento algo? Te detesto. Sí, te detesto... Detesto tu nariz chueca, tus manos, tu boca, tu sonrisa sin mostrar los dientes. Tu pelo, ooooh odio demasiado tu pelo y también tus pestañas. Me carga tu inteligencia, me cargan tus gustos raros, me carga que te ames tanto, me cargan tus principios, me carga tu voz casi falsa. Me carga tu pantalón negro y me cargan tus zapatillas Adidas, odio tu barba y tu manía por creerte el mejor, de hecho, ahora mismo si te tuviera enfrente, con todas mis fuerzas te golpearía hasta deformarte la nariz.

Odio tus brazos y odio más tus piernas, odio que seas tan fuerte. Odio tus huellas digitales tan marcadas. Me cargan tus abrazos y el chicle que tienes siempre en el bolsillo. Odio cuando me haces sentir inculta e inútil y estúpida. Odio que te guste tanto un programa de televisión y me carga pero en demasía tu risa tonta, muy estúpida para tu edad.

Detesto que seas tan igual a mi pero odio más que seamos tan distintos. Odio que seas tan concreto y que me dejes con la duda. Odio lo que hiciste. Detesto lo que haces y quiero no odiar lo que harás. Odio lo que piensas de mi. Odio que no me pienses ni recuerdes. Odio creer que es así. Odio no saber la verdad y hasta que no la sepa, seguiré odiándote, odiándote brígido. ¿Y quiéres saber lo que más odio? Que aún así te deseo las buenas noches, te pienso, recuerdo y te escribo. Estúpido, que duermas bien.



V.

18 de septiembre de 2008

Un año.



Me detuve en la orilla de la playa para descansar un poco. Estaba soleado, la gente estaba feliz, parece que algo importante había ocurrido porque había más personas de lo normal. En la mañana había visto más pescadores en el mar y estaba lleno, pero repleto de autos estacionados en todas partes. Sí, algo estaba pasando.

Estaba en eso mientras una niña casi choca conmigo. Bueno, no era una niña chica, supongo que debe haber tenido unos, 15 ó 16 años. Su pelo oscuro estaba suelto y tenía pantalones blancos, del mismo color que las pequeñas nubes que se veían. Era baja, se reía mucho y miraba hacia todas partes, como buscando algo. Como me llamó la atención, seguí observándola unos minutos. Intentaba elevar un volantín con la ayuda de otro niño mucho más alto, de ojos verdes, serios e inmaduros; parece que eran hermanos. El volantín seguía sin poder elevarse más de 3 metros, pero a ellos no les importaba mucho al parecer, sobre todo a ella, que miraba continuamente su reloj y luego a la calle, a su reloj y después de nuevo a la calle. De repente, fijó su mirada en otra persona, un niño bajito de mirada profunda, sentado hace ya unos minutos en las escaleras de la vereda. Se miraron y hasta yo sentí que el tiempo se detuvo. Ella sonreía y guardaba su celular en el bolsillo, él sonrió también, ella desvió la mirada, él se paró y empezó a caminar, ella se arregló el pelo y miró a su hermano tímidamente como buscando ayuda, él seguía caminando fijo hacia una dirección, ella lo miró nuevamente, él contuvo la respiración, ella caminó unos pasos hacia él y por fin se saludaron, de beso en la mejilla. Nunca he entendido esa manera tan extraña de saludarse que tienen los humanos, tan entregada y tan simple a la vez, tan común...

Las olas mojaban mis patas, el sol me daba justo en el cuello, me hubiera quedado ahí para siempre pero era hora de regresar con los míos, ¿o no?
"¿Qué hacemos?"... Me era difícil no escucharlos y no prestarles atención a esos dos. En el fondo, me costaba admitir que quería saber de qué se trataba todo, verlos reir juntos. Ahora intentaban elevar el volantín los 3 pero debo decir que hasta yo lo hubiera hecho mejor. Ese afán que tiene el hombre de querer que todo vuele... "¿Vamos?" "Tengo que pedir permiso.."

Los vi caminar a los 3 hacia la vereda, el niño alto más adelante, dejando a los dos nuevos amigos atrás, conversando. Ya no los alcanzaba a ver, así que tuve que acercarme más. Volé hacia un poste de sol como les decimos nosotros y en silencio, seguí escuchando. Dos adultos, sentados en una banca conversaban con los dos jóvenes. Ella estaba asustada, se le notaba en las manos y en como movía sus pies. Él, lo mismo pero mucho más disimulado. "Ok, los vamos a dejar a tu casa..." dijo uno de los adultos y enseguida se paró. En ese momento, el joven bajito descubrió que lo miraba y yo lo reconocí. Lo había visto varios años en esa playa leyendo, escuchando música y caminando por ahí. Vivía en una casa lejos de la playa, arríba, en un cerro... Me bajé del poste y seguí a los 5 humanos desde arriba; se subieron a un jeep y se fueron cerro arriba. "A la casa del joven" pensé yo, así que, confiando en que no me equivocaba, tomé mil y un atajos hasta llegar al hogar del que siempre vi salir al joven. Pasaron unos minutos en silencio, comenzé a perder la esperanza, hasta que el ruido del motor a lo lejos me hizo revivir. El jeep paró y se bajaron los 5 humanos, siempre los dos más bajitos juntos, sin dejar de mirarse como si fueran únicos. De la casa salió una señora, bajita igual y de cara amable. Estuvieron hablando entre adultos hasta que finalmente, se fueron los padres y el hermano en el jeep y los dos amigos con la señora entraron a la casa.

Yo lo único que quería era que salieran, quería saber que pasaría, es bueno tener historias que contar después... Gracias a Dios no pasaron ni 5 minutos y los dos jóvenes salieron al antejardín. Se sentaron, muy juntos, de lejos parecían una sola persona. Ella sacó una cajita metálica "Se llama Valentina, igual que yo", le dijo a él y empezaron con tranquilidad a ver lo que había dentro de ella.

Era un cuadro perfecto, una imagen que todavía no puedo olvidar... En eso, la señora bajita, que era la madre del joven, los llamó a comer y entraron a la casa.

"¿Me voy o me quedo, me voy o me quedo?..." ¡Me quedo!, no muchas veces tengo la posibilidad de presenciar escenas tan lindas.. Había pasado casi una hora desde que entraron. Yo estaba mirando las casas de al rededor. Eran casi todas iguales, las calles eran delgadas y algunas empinadas. Desde el techo de la casa en que estaba sentada, podía ver la playa, me llegaba el viento del mar y el olor a sal. Aunque el sol estaba justo sobre mi, hacía un poco de frío y tenía ganas de volver, pero ya había tomado mi decisión.
Justo en ese momento, salieron ambos de la casa. Caminaban muy juntos y pateaban una piedra. Iban a la plaza donde él suele pasar las tardes, desde allí se podía ver el mar, era un lugar perfecto para simplemente existir. Los seguí silenciosamente hasta que llegaron. Él, le ofreció su polerón y se lo puso en los hombres porque ella tenía frío. Se sentaron en el pasto en una ladera de la plaza, con vista perfecta al mar. Ahí siguieron conversando, riendo, jugando, mirándose detenidamente, analizándose, compartiendo y todo lo demás. Ella le enseñaba los nombres de algunas aves que volaban por sobre la plaza. En eso, justo me señaló y él le dijo "Esa es una gaviota, estoy seguro". Ella sacó de nuevo su cajita metálica y apuntó con ella hacia el mar. Tiempo después, un amigo me contó que las cajitas se llaman cámaras fotográficas y sirven para "guardar las imágenes"... También capturó la imagen de él sobre un árbol, unas flores y de nuevo el mar. Luego se pararon y volvieron a la casa. Los vi subirse a un auto y dirigirse a la playa. Me costó seguirlos, había menos luz, el cielo estaba rosado y había mucho más viento que antes. Al final, llegamos a un lugar donde habían caballos. Los vi subirse a ellos dos y a otra pareja a 4 caballos. Cabalgaron al rededor de la playa, era todo muy perfecto, una imagen que capturé, pero con la memoria.
Volvieron al auto, muy cansados. El auto estaba vacío y los dos jóvenes se sentaron en la parte de atrás. Tuve que pararme en un cerco a la altura del auto para poder ver bien. Él apoyaba la cabeza en las piernas de ella, mientras jugaba con su pelo. Se sentía desde lejos una atmósfera distinta, un sentimiento tan, pero tan puro... Llegó el resto de las gente para interrumpirlos y llevarlos a la costanera de vuelta. Por lo que alcanzé a escuchar, ella debía irse. Ya estaba oscuro y con mucho esfuerzo, sólo para ver el final de la historia, los seguí por tercera vez. Se bajaron ellos dos y caminaron unas cuadras hacia el sur. Bajaron a la playa por las escaleras y se sentaron a metros del agua de mar. Las gotitas de agua salada se asemejaban a una especie de lluvia. "¿Tienes frío?" le preguntó él y ella asintió. Lo vi abrazarla con su brazo izquierdo y ahí si que parecían uno. Se quedaron ahí un momento. El sonido de las olas no me dejaba escuchar mucho, pero alcancé a entender que lo de ellos no era posible, no era normal y que no serían felices. Ella se paró y caminó a la vereda. Él la siguió y por un momento se detuvieron frente a frente. Sus ojos hablaban, vi que se querían, vi que lo único que ambos deseaban era abrazarse y no soltarse nunca más, vi que ella no quería irse y vi que él no quería que se fuera, sus ojos hablaban pero ellos justo en ese momento estaban sordos. Ella decidió seguir caminando. Él la siguió un paso más atrás. Alcanzé a ver una lágrima corriendo por la mejilla de la joven. Se despidieron, de nuevo con un fugaz beso en la mejilla, estaban arrepentidos, pero no dijeron nada así que ella subió a su auto. "Chao..."
No sé que más habrá pasado. Prefiero imaginar que ella fue feliz a pesar de todo, que soñó con el joven bajito de ojos profundos. Y de él, de él no sé que pensar...
Hace exactamente un año que tuve el honor de presenciar ese episodio. De vez en cuando pienso en ellos, me pregunto dónde estarán y si seguirán juntos. No sé que habrá sido mejor, no creo que me corresponda responder esa pregunta, se la dejaré a algún humano, o quizás a ellos dos y no a gaviotas viejas, que no tienen idea de cosas de amor..




V.








9 de septiembre de 2008

Farretinga que era cachetona



Me quedan apróximadamente 43 minutos para escribir algo coherente antes de ir directo a los brazos de Morfeo... Mañana tengo ese ensayo Psu medio raro y formal y como es ensayo "hay que hacerlo a conciencia"...

Tengo el presentiemiento de que mañana será un gran día. Hace una semana más o menos tengo esa idea en la cabeza y es amado. Va a ser tan hermoso el día, tan pero tan lindo y bueno. Quierooo que sea mañana.
Hoy es 9, mañana 10 de Septiembre y empieza a funcionar el acelerador de hadrones. Según algunas personas vamos a explotar y eso me hizo pensar en varias cosas...

¿Qué onda mi vida? He estado aquí 17 años y 11 meses, incluyendo los que estuve dentro de mi mami (mi hermano habla dormido) y si tuviera que defirnirla en segundos, Houston, no sabría que decir. No me refiero a que no he vivido muchas cosas, al contrario, agradezco a Dios por haberme dado la posibilidad de conocerlo y de regalarme la vida cada día, por mis capacidades, familia, amigos... Sí, la verdad si lo pienso detalladamente, mis arterias tienen bastante que contar. Mi sangre además de plaquetas, y poquitos glóbulos blancos (soy más enfermiza que no sé que..) tiene cosas interesantes que decir.

Según mis papás, fui engendrada en Viña, quizás por eso me encanta la ciudad, pero nací en Temuco y no puedo estar más orgullosa de eso. Fue un jueves, a las 8 algo más o menos. ¿Si me acuerdo?... No, la verdad es que para nada. No podría decir cuál es mi recuerdo más viejo. Aun así, a veces creo recordar colores, música y olores, muy leves..

Recuerdo cuando nació mi hermano, me llevaron a la clínica y yo no entendía nada, sólo corría y mi abuelita me perseguía. De repente entré a una pieza toda blanca y de una cuna gigante y fría, salió de la nada una muñeca, que supuestamente me había traido mi "nuevo hermanito" desde su largo viaje. La muñeca tenía un vestido lila con puntitos blancos y verdes y la verdad es que no me gustaba mucho. También recuerdo haberme creído la muerte porque tenía un hermano y por tener que cuidarlo. No recuerdo nada del cambio de casa ni de nada de eso.

Me quedan 19 minutos y yo me estoy acordando de una noche o quizás era tarde pero ya había pasado mi hora de dormir. Teníamos una especie de caja gigante de colores muy linda llena de nuestros juguetes y no se nos ocurrió nada mejor que darla vuelta entera. Mi papá casi se desmayó cuando llegó del trabajo y nos vio...

Recuerdo mi primera pitanza telefónica. Yo tenía como 2 años y apenas me podía el teléfono, pero igual no más, lo levanté y después de como 5 intentos de marcar números al azar escuché "tuuuuuuut, tuuuuuuut" y de repente una señora dijo: "Aló" (A todo esto, a quién se le habrá ocurrido la palabra Alo y el contexto en el que se utiliza...? Interrogantes de la vida... ). Yo solté inmediatamente el teléfono y salí corriendo y me escondí en mi cama. Estaba muerta, pero mueeeerta de miedo y no pretendía salir por al menos una semana. Creo que duré una hora ahí.

También recuerdo que me las daba de profesora y cuando mi hermano tenía meses apenas y lo dejaban en el living en un sillón, yo le empezaba a hablar de la vida y de como tenía que ser cuando grande. Ahora que lo pienso, quizás por eso cuando le habló más de 5 minutos seguidos se asusta un poco y me odia...

Recuerdo a mi papá en la noche listo para ir a sus partidos de fútbol. Recuerdo que pensaba que me tenía que casar con mi hermano, que la ropa se usaba dos días seguidos y que si no lo hacías te ibas a la cárcel (casi me desmayé cuando empecé a tener memoria y caché que si fuera verdad, mis papás tendrían cadena perpetua). También pensaba que las canciones favoritas las inventabas tú mismo (no me cabía en la cabeza que mi papá se supiera esa canción DE MEMORIA!).

Según lo que me contaron, mi primer día de jardín fue un completo drama. Yo era más chiquitita de lo normal y mis papás tenían miedo de que llorara o algo. Me fueron a dejar los dos más mi abuelita que no se perdía una. En el momento de despedirme de ellos, en vez de llorar o abrazarlos, los eché y los obligué a irse rápido. Todo mal porque mis papás empezaron a llorar en vez de que yo lo hiciera. Insisto, esto me lo contaron, yo no lo recuerdo. Sí recuerdo que me encantaba ir al Parque Estadio como le decían antes y columpiarme. También recuerdo que un día quería jugar con unos palitroques, así como de bowling y justo a un compañero se le ocurrió copiarme y era justo el hijo de la directora del jardín. Bueno, la cosa es que empezamos a pelearnos como dos animales y como yo era la menos favorecida me castigaron y tuve que pasar sentada en el patio de castigo aproximadamente 10 horas (según yo, seguramente fueron 20 minutos...) sin moverme. !Sufrí tanto! Tenía miedo de que llegara una abeja y de que tuviera que quedarme ahí estática cual estatua. Gracias a Dios no ocurrió nada....

3 minutos, cambio y fuera.
Mañana va a ser un día amadísimoooooooooo.
Escuché por ahí que continúa.



V.




30 de agosto de 2008

Brindemos, por la felicidad.



Quería cantar, se le notaba en los ojos, esos ojos que se parecían a la luna cuando le dan ganas de ponerse su vestido blanco menos escotado. Nunca supé si era verdad eso de que se le ponían los ojos amarillos con la lluvia y nunca podré comprobarlo.
Parece que se había curado con el aire, o con el polen de estrellas que bailaba merengue con el viento. Había olor a bosque, a tierra mojada, a alegría.
Su silueta perfecta era lo único que mis ojos alcanzaban a distinguir. Alcanzaba a ver su nariz ruda y respingada, perfecta, única entre millones. Veía sus largas pestañas, y con mucho esfuerzo, veía también sus labios que querían cantar ahora más que nunca.
"Brindemos, por la luna llena"... Estaba completamente ebrio de felicidad y por lo tanto, nada de lo que decía era coherente. "La encontré, la felicidad"...

Así que así se sentía encontrarla por fin; y yo que pensaba que era un estado de reflexión absoluto.

Habíamos pasado poco tiempo juntos, no habia alcanzado a aprender tanto de él, pero bastaba, no sé bien porque pero bastaba. Tampoco sé como miércale él sabía lo que ocurriría... Sus labios seguían cantando y susurraban mi nombre de vez en cuando, tarareándolo con el ritmo de una canción cursi, de esas que no me agradan en su totalidad. "¿Me concede esta pieza?" "Lo que quieras". Se acercó y su mano izquierda se preocupó de sostener mi espalda y la derecha se unió con la mía en el baile más largo y feliz que ha existido en ese bosque, tal vez el único.

Yo podía sentir su respiración, estaba tranquilo, seguía tarareando y jugando con mi pelo que también bailaba, pero con el viento. Nos separamos un poco, para mirarnos a los ojos y me di cuenta de que eran mágicos, que no eran los de una persona normal, pero yo por primera vez no tenía miedo. "Me voy" "¿A dónde?".....

Pero era demasiado tarde: Sus ojos en una milésima de segundo habían perdido su magia y comenzaron a cerrarse. Su cuerpo, más lento que los ojos, comenzó a tambalear, y luego se desplomó sobre las hojas que habían sido elegidas para tal momento. El viento se dio cuenta enseguida e intentó despertarlo de su eterno sueño, pero no logró moverlo ni un centímetro. La luna se había acercado a la tierra para ver a su hijo morir y la luz se había hecho tan intensa y desagradable, que impedía que la poca magia que permanecía en el lugar se quedara. Las nubes también quisieron asistir, y como condolencias, lloraron por largos días. "Hubiera podido ver si sus ojos eran amarillos o no con lluvia..." pensaba mi cabeza, mientras mi corazón estaba a punto de desmayarse. Parece que lo logró al final.

No sé bien que pasó esa noche. Recuerdo que cuando desperté, su cuerpo ya no estaba. Todavía era de noche y llovía, pero como la luna se había marchado, reinaba la oscuridad. Nunca alcanzó a explicarme por qué era tan feliz, tampoco como había llegado a la felicidad, ni qué se sentía exactamente... En eso, dos estrellas muy amarillas aparecieron cerca de la luna e iluminaron todo el bosque. Yo estaba segura de haberlas visto antes, no hace mucho tiempo...



V.







27 de julio de 2008

Solamente por la U, solamente de la U.


Porque no es un fanatismo, no es un apasionamiento, no es una moda que luego dejaré botada. Es amor; sí, lo que siento no es nada más que amor. Porque cuando los veo salir a la cancha cada fin de semana mi corazón empieza a latir más rápido y porque cuando los escucho cantar, pienso que no hay nada más lindo en todo este planeta. Porque cuando uno cae lesionado me dan ganas de matar a alguien. Porque cuando cantan "Lo más importante, en la vida es..." se me hace un nudo en la gargante y a la vez empiezo a cantar con ellos. Porque cuando la pelota cruza esa línea y le pega una cachetada de aquellas a las redes un escalofrío recorre mi cuerpo y el "GOOOOOOOOOOOOOL" sale automáticamente por mi garganta y mi boca y .. y.. es casi indescriptible. Porque nada es lo mismo si sé que no te voy a ver, porque a veces la semana no tiene sentido sin ti. Porque cuando los veo salir derrotados de la cancha, me da mucha pena pero a la vez ganas de que se venga el próximo para jugar bien, repuntar, verlos dejándolo todo y sentirme orgullosa por haber dejado que me enamoraras. Porque cuando ganan me hacen tan feliz, y cuando pierden, es otra alegría distinta pero no menos placentera.

Porque me enamoré.... Farretinga, me enamoré.



V.


24 de julio de 2008

Me cargan los títulos


Y que ni se te ocurra buscar, apuesto mi vida y más que no vas a encontrar. Ni siquiera un pedacito, una palabra, una huella, nada. No vas a encontrar absolutamente nada, porque se fue para siempre.
V.

18 de julio de 2008

Just that.

´

Foto de unos espinos que estaban en las afueras de una población que fuimos a misionar en Traiguén... No sé que más decir ahora, tengo los pies congelados, el pelo recién lavado y champón para mi, una puesta de sol que está a punto de empezar, un celular inútil, hay unas señoras conversando abajo, yo quiero un Game blanco con sabor a verano, y sobre todo, tengo un libro muy bueno que seguir leyendo, así que me voy..

V.

15 de julio de 2008

La esposa de mi Tata


Medio despierta y medio dormida, me debatía entre salir de la cama y tomar desayuno rápido para ir a verla, o quedarme descansando un rato más... Pero mi mamá como es inteligente, decidió por mi y fue a despertarme. Desayuné liviano, porque sabía que ella me llenaría de comida, porque me gusta y porque le encanta hacerlo. Tomé el bus y como soy muy ignorante, quize pagar al principio y recibí por respuesta un "No señorita, se paga al final" sumado a unas carcajadas provenientes del tercer puesto, pero filo, estoy aprendiendo a reirme de mi misma, así que guardé silencio.

Como siempre, el camino se hizo casi corto, delicioso, me llegaba el sol en la cara y estaba súper cómoda, sin estres colegial, con ganas de abrazarla para que sonriera y pensando mil estupideces, que, creo no dije en voz alta.. Siempre me pasa que después de pensar mucho, empiezo a hablar sola. Llegué a Betania, donde tenía que bajarme, me cobraron $800 y creo que me estafaron, pero da igual porque él pierde, no yo. Caminé, pasé por la "feria", por el terminal, y llegué al paso peatonal, donde había un grupito de gente esperando que el tren se quitara del medio. Esperé con ellos, con ataque de risa por supuesto.. Después de 20 minutos, llegué a su casa. Me estaba esperando, abrió la puerta enseguida y su carita demostraba tanta felicidad, que la abrazé y me sentí tan estúpida por pensar en no haber ido... Pasé al estar, al lado de la estufa conversamos un rato y luego la ayudé a preparar el almuerzo, y no me había equivocado, me llenó de comida y yo no protesté, porque nadie cocina como ella.

Me encanta observar en silencio y sin interrumpir su manía de dejar todo extra limpio y brillando, no olvidando ningún detalle. Su afán por doblar las bolsas de supermercado en triangulitos perfectos. Su pelo blanco y sus manos; estar con ella me llena de orgullo.

Me contó algunos secretos, me dijo que veía cosas lindas que le daban esperanza y la comprendí tanto; reímos junto al fuego y también le dimos un asiento al silencio, que estaba buena onda hoy.

De repente me dijo: "Siempre después de almorzar, cuando no tengo mucho que hacer, me siento aquí y veo la foto de mis hijos (esa que está al lado del sillón, donde salen los tres muy lindos)". Un dejo de soledad bailaba en esa anécdota y comprendí porque mi visita era tan bien recibida...

Ahora, aquí en mi casa, siento olor a tu casa en mis manos, ese que me acompaña después de visitarte. Adoro ese aroma, tiene sabor a calidez, a ti, a mi Tata, a comidas familiares y a hogar. No quiero desaprovecharlo más, me voy a dormir, a disfrutar el poquito aroma que me queda. Buenas noches, no hay como tú.



V.

14 de julio de 2008

Asco



Que ganas de meterme en la cabeza de las personas y cambiar un par de ideologías... Que ganas de que cuando digas: "Quiero estudiar fotografía", nadie te ponga caras raras y se queden en silencio, como diciendo "pobrecita...". Que ganas de que no te recomienden "alguna ingeniería" o "arquitectura" o "medicina, porque tú eres tan buena para ciencias!"... Y se creen inteligentes más encima, si supieran que hay otros tipos de inteligencia que no involucran matemáticas, o ciencias o cualquier otra farretinga. ¡No! Porque por culpa de no se quien, en vez de enseñarte, no sé, expresión corporal, te enseñan física! Y lo peor es que no tienes derecho a elegir, en todas partes es igual y resulta que al final, todos crecen con esa misma estúpida ideología, que nos imponen... ¿Quién sabe cuántas Connie Imboden hemos perdido, cuántos Neruda o Mozart...? ¿Y quién sabe cuántos cerrados de mente hemos ganado?



V.

September


I remember date and time
September twenty one
Sunday twenty three after nine
In the doorway with your case
No longer shouting at each other
There were tears on our faces.

9 de julio de 2008

Flores secas


Hay olor a flores secas.
A comida chatarra.
A autos rojos.
A caras de guagua y ojos verdes.
A facsímiles repetidos.
A la esencia de limón que me regaló la Cumi para mi cumpleaños.
A humo de cigarro asqueroso..
A mamá enojada.
A cámara recién usada (Vale).
A cuello débil.
A Universidad de Chile.
A nubes y a ojos cerrados.
A día muy frío.
A cansancio.
A muchas sonrisas.
A brakets.
A consulta de ortodoncista también.
A partículas de esencia de limón subiendo hasta el techo de mi pieza.
A helados altos en calorías.
A Taking Back Sunday.
A John Lennon.
A colectivo a $400.
A flores secas.. A sueño, hay olor a mucho sueño...
Hoy, 9 de Julio, te regalo una sonrisa, metálica eso sí, no tengo otra. (Sí, es para ti anónimo)
V.

1 de julio de 2008

Sólo ella era.



Se miraron por unos instantes, intentando analizar lo que se habían gritado anteriormente, casi sin pensar. Ella no sabía por qué había cambiado en último segundo de opinión y en vez de recitar el discurso casi presidencial que había planeado durante horas la noche anteior, se dedicó a gritar tonterías, que ni siquiera sentía, pero que concordaban con el tamaño de su orgullo.

En cambio él, al verla llegar, con esa mirada de arrepentimiento tan sincera, se convenció de haber tomado la decisión correcta, "porque somos uno, porque un error lo comete cualquiera y además, somos humanos, tenemos casi derecho a equivocarnos".

Sí, por supuesto, tenían derecho a equivocarse, pero ese error, específicamente, ese error... Y bueno, dicen que cuando estás así, cometes imprudencias y éstas pueden costar caras.


Se vieron llegar e inmediatamente comenzaron a aparecer dentro de sus mentes como fotografías todos los segundos gastados en ese preciso lugar. Justo ambos detuvieron su mirada en ese árbol, al lado derecho, debajo de esa rama torcida que parecía una casa según ellos, ahí mismo, ahí donde comenzó todo. Ella, como siempre que estaba nerviosa, jugaba con sus manos y sus pulseras, se rascaba el mentón y se acomodaba el pelo que el viento insistía en desordenar. En ese momento, él se daba cuenta de que, ella era; sólo ella era.

Se sentaron bajo la rama, sin pronunciar una sílaba, sin siquiera mirarse. Él esperó y esperó, pero las palabras no podían salir de su boca y por mientras, ella buscaba en su amplio diccionario mental, como empezar, con que palabra, "todo depende de esa primera palabra, porque si digo algo y luego me arrepiento, no podré seguir"... Y apenas terminaba ella de pensar lo anterior, a él se le ocurrió mirar su reloj, para, lógicamente, ver la hora... Craso error.


- ¿Estás apurado? ¿Tienes algo que hacer?

- ¿Yo?, no, ¿por qué?

- Ah, acaso ahora no puedo saber lo que haces... Comprendo.

- ¿A qué te refieres?


Aquí fue cuando los sentimientos se mezclaron, quisieron jugar a la ronda, pero salió mal y terminaron enredados. La inocencia de sus respuestas se confundió con una falsa autonomía, que ella detestaba y que produjo que su sangre hirviera, hasta llegar al punto de quemar y destruir su corazón, por lo que en su organismo, el único órgano con autoridad, resultó ser el cerebro, también conocido como razón. Y todos sabemos como odia la razón a estos asuntos cursis y melosos del corazón, por lo que se encargó de arruinar todo, aunque le costara unas cuantas neuronas y semanas de lágrimas...


- ¡Siempre fuiste llevado a tus ideas! Y yo, haciéndote caso en todo.

- No entiendo, de verdad no te entiendo... Mujeres.

- Ahora somos todas iguales, ¿no que yo era especial?


Él simplemente no sabía que hacer y después de defenderse, comenzó a atacar, le dijo todo lo que había decidido guardarse por amor, lo que provocó un aumento sustancial del orgullo de la persona que tenía en frente (que por cierto, estaba a punto de romper a llorar, exclusivamente de rabia).


Y como este no es un cuento de hadas, no hay un final feliz. Ella, después de gritar muchas estupideces sin coherencia, se levantó, lo miró y apenas pudo distinguirlo porque sus ojos estaban al tope de lágrimas. Aun así, sin una imagen final, se dio media vuelta y se dispuso a seguir su camino, tan derecha y erguida como su columna vertebral se lo permitía (aunque por dentro, estaba destrozada).

Él, que seguía impactado por las palabras de esa mujer que tanto quería y a la vez impactado por la estupidez de la pelea y de los argumentos de ambos, no atinó a nada más que a pararse y seguirla corriendo. Cuando la alcanzó, la tomó del brazo delicadamente y la atrajo hacia sí. Se miraron unos segundos. Aquellos 4 ojos, nunca contemplaron ni expresaron tanto en toda su vida.


- ¿Eres feliz?- le preguntó el que estaba empezando a derramar una lágrima, al verla destrozada.

- ...

-¿Lo fuiste?

- ...

- Sólo dime que sí, aunque sea para dejarme tranquilo, dime que sí, déjame escuchar esa última palabra.

- Sí.


Y así terminó todo. Él le soltó el brazo, sus rostros se alejaron, de a poco, como para hacer eterno ese segundo. Él estuvo a punto de abrazarla y proponerle que olvidaran todo, pero lamentablemente, fue demasiado tarde, ella salió corriendo, llorando, impactada por esa extraña sensación de triunfo en su cabeza y a la vez por la dureza de la palabra "última"...

Lamentablemente para ambos, si fue la última.





V.



26 de junio de 2008

De antaño, nada reciente.


Después de verla, recordé mucho.

Me dieron ganas de volver a abrir ese libro que nunca prometimos cerrar por completo.

Quise viajar a través del tiempo a esa esquina, a tus brazos.

Y es que todas las veces que pasé por ahí, nunca pude encontrar el lugar exacto.
Y más encima te odio porque puedes volver cuando quieras, en cambio yo necesito mi memoria.
Lamentablemente nunca he tenido buena memoria, pero mi corazón está vivo al 100%.

No quiero nada.

No entiendo porque sigo con lo mismo si sé que tu sigues en lo mismo.

Daría mi vida por verte sonreir de nuevo; sabes que era y es mi mayor anhelo,

verte feliz.

Siento que ya no puedo hacer nada para lograrlo..

Pero, "sentir", sólo a veces no significa mucho.

A veces no significa nada.




Lo que te escribía hace meses, no sé que pasa, no sé que onda, no sé nada hoy.. Bueno, sé que tengo algo parecido a las ganas de escribir, pero puede que esté confundiendo mi sentimiento con las ganas de ir a dormir, y soñar.. Y volaaaaaaaar; ¿quién sabe si llego a esa esquina de nuevo?




V.

13 de junio de 2008

Viernes 13, que más.


Ya no tengo ojos para fotografiar, se fueron, se los llevó el viento que también quería llevarse la flor.
Por favor anónimo, ¿dime quién eres? Muero de curiosidad... Por favor!
V.

6 de junio de 2008

Planta por favor.


Y eras tan diferente a mi, que no sé como llegó a encantarme como te motivabas preguntando y queriendo saber más y más. Analizaba tu expresión de desconcierto frente a lo desconocido y unas ganas de correr hacia ti y explicarte todo nacieron inevitablemente. Como es lógico, tú, volando quizás por que planeta ni te percataste de todo el alboroto que causaste simplemente con un por qué.
Amaba tu imbecilidad, más bien tu expresión de imbecilidad porque de imbécil no tienes una célula, y además, ¿quién dijo que lo imbécil era malo?, en ti muchas cosas hubieran sido atractivas. Dicen que cuando estás obsesionada, todo es cuadrado y oscuro, pero esto no era una obsesión, yo lo tenía bien claro y sabía que eras perfecto, desde que te estuve hablando por mucho rato sobre cosas científicas y de adultos y tú me dijiste que querías ser una planta. Descubrí que en tu mente existían más de mil mundos que debían ser increibles, que prometían horas y horas de diversión y yo quería tener el privilegiado derecho de recorrerlos, uno por uno, aunque demorara muchos años de mi vida...
Aun así, tanta diferencia me abrumaba, creo que a ti igual un poco y por eso decidí (creo que decidí, más bien fue mi inconsciente) dejar que todo fluyera. Mal ahí, digamos que lo conservador y tradicional me tentó lo suficiente como para retroceder todo lo que habíamos avanzado y te diste cuenta enseguida, todo gracias a mis impulsivas reacciones sin pensar y bueno, también a mi hermano, pero en fin, él no tenía porque saber. Y así llegamos hasta aquí, me quedé sin poder escuchar tu voz de planta, de eucalipto, explicándome lo que pasa por tu cabeza cuando tus ojos dejan de parpadear por más de 40 segundos, me quedé sin vida y perdí todos mis derechos. Ganó ese huracán que siempre amenazó con destruir todo lo que había construido, pero, obvio, me dejé llevar y no me di cuenta hasta que aparecieron las vacas volando sobre la ciudad y ya había perdido todo...
Supongo que ahora, debes estar, no muy lejos de mi, con tu boquita abierta media deforme, tus ojos brillando como siempre, con esa mirada ausente que te caracteriza, quizás creando un nuevo mundo, un nuevo horizonte, como esos que vimos tantas veces juntos. "Vale, quiero ser planta"... ¿Y yo? ¿Qué es de mi? Digamos que me quedé con la sensación de haber tenido las entradas para el mejor concierto de Waking Ashland aquí en Chile y las descuidé en algún lugar. Ya no vale la pena escribirte, ya no me interesa tu imbecilidad, no hoy.
V.

14 de mayo de 2008

Fotografía, así de simple.



Me gusta esta foto en particular, aunque casi todas las de la sesión son lindas, ésta es la mejor (según mi punto de vista).. En fin, es el prototipo de fotografías que me gusta. Por Dios que palabra más linda, más completa; fotografía, fotografía. Sólo piensen en el baile que hace nuestra lengua al pronunciar el "gra". ¡Pero no es sólo eso! (si fuera así, la palabra "grafema" o "desgraciada" serían igual de lindas, pero no) Esta palabra tiene un brazo levantado al cielo, quiere volar, pero a la vez tiene otro que la sujeta a la realidad, quiere dejar huella. Es una palabra bastante alta, no como la palabra "casa" que es bajita (lo que no es malo), es una palabra que tiene personalidad, que inicia con autoridad, que marca presencia donde quiera que la utilizen. Es tan dulce, tan suave, tan, tan, fotografía, tan agradable a cualquier oído, el sólo hecho de escucharla ya modifica el ánimo de tu mente y... Aah, fotografía, asi de compleja, así de simple... Bueno, en conclusión, amo esa palabra, ooooooh fotografía.

Y saludos a ese anónimo que es el único que comenta este blog, me gustaría sin duda, saber su nombre.

V.

21 de abril de 2008

Ahí están, siempre.


Cuesta empezar.. Siempre los comienzos cuestan un montón, en cambio es mucho más relajado cuando ya vas como en el segundo párrafo y volando por el teclado, apenas piensas lo que escribes. Hoy, te quiero escribir a ti. Razones sobran y una de las principales, es que hace tiempo no lo hacía y tengo que admitir que es lo mejor; escribir tu tarjeta de cumpleaños es divertido siempre, porque recuerdo toda nuestra historia y las cosas que hacíamos... Por ejemplo, el día que sacamos esta foto (la edité, hace tiempoooooo). Bueno, el punto es, que independiente de los motivos, estamos lejos. Y es súper incómodo, porque.. (cuesta escribir) Pepa, es que te extraño tanto! Me siento tan estúpida por no haberte preguntado porque estabas rara y por no haber insistido; me odio por no haberte apoyado como debería en estas últimas semanas. Y como te dije el sábado, para eso estamos las amigas, por que por muy lejanas, nosotras somos amigas. Y se supone que estamos ahí, siempre estamos ahí, para hacer los problemas un poco más chiquititos o intentar que los olvides. Me gustaría retroceder el tiempo aunque sea, 5 días, para haberte dado un abrazo de esos que, te fortalezen. Por último, para haberte apoyado rezando, o, no sé lo que sea Pepa. Por favor perdóname por no haberlo notado.. Y la inspiración va decayendo ahora, pero simplemente diré algo que no requiere inspiración, y es que te quiero. Te quiero mucho Pepita, mucho, no lo olvides jamás y menos, lo dudes. Mucha fuerza amiga, y si falta, recuerda que yo también tengo un poquito, y que un poquito más otro poquito es mejor :)
Te adora,
V.
P.D: Le pedí a tu Tata que le mandara saludos al mío, ojalá se los haya dado y se hagan amigos.

19 de febrero de 2008

Es que, es típico.


En el fondo ahora no tengo muchas ganas de escribir, pero típico que después de dos segundos se me pasa y me inspiro; resultado: El medio párrafo.. ... ......... ...
Y típico que la mayoría de las veces me equivoco..
(La foto en Conguillio, 1 de Enero del 2007)
V.

5 de febrero de 2008

Like a stone.


Que noche más larga por Dios, es que no pude cerrar los ojos más que para parpadear.. Nunca había logrado que mi mente estuviera "casi en blanco" porque creo que eso es imposible (o sea, se puede, pero hace tiempo que no me pasa). No pensé en nada, miraba el techo, abrazaba a Fil (más lindo que nunca), miraba el celular... Y es complicada esta sensación; en fin, creo que resultó menos desastroso de lo que pudo ser, así que todo bien. Eso sí, no puedo desmerecer a quienes me ayudaron, ustedes los santiaguinos, sí que son los mejores (sólo ustedes dos eh, si tan loca no estoy). Sin nada más que decir, que estoy súper feliz, que estoy súper bien aunque he estado mejor pero ¿qué tanto? Voy a ver a mi mejor amiga esta semana y no tuvimos que planear nada, realmente Dios es grande. Gracias.
Y la foto, es relativamente nueva, porque hace mucho tiempo no saco. Creo que me hace falta un paseo con mi camarita, así todo sería absolutamente real.
V.

14 de enero de 2008

Puede resultar súper desastroso.

Faaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarretingaaa farretingaa farretinga farrreeeeeeeeeeeetinga farretinggaa, alguien por favor, que me diga si yo estoy o muy loca o estoy manteniendo la cordura. ¿CÓMO ES ASÍ? Yo no entiendo nada, no lo entiendo y menos la entiendo a ella. ME VOY AL ESPACIO.



V.

5 de enero de 2008

Faaaaaarretinga.



Extraño al pendejo que duerme en la pieza de al lado y que se come mis chocolates y que toca guitarra hasta hacer bolsa mi paciencia, que me quita el control remoto de la TV y que escucha la música que escucho para copiarme. El que tuvo que hacerse de la U por mi, el que me debe como $10.000 en apuestas, que se despierta súper temprano, que da los abrazos más ricos. Te extraño hermanooo, vuelve ya?




V.

2 de enero de 2008

¿Así de rápido?


Exacto, así de rápido.
V.