27 de julio de 2008

Solamente por la U, solamente de la U.


Porque no es un fanatismo, no es un apasionamiento, no es una moda que luego dejaré botada. Es amor; sí, lo que siento no es nada más que amor. Porque cuando los veo salir a la cancha cada fin de semana mi corazón empieza a latir más rápido y porque cuando los escucho cantar, pienso que no hay nada más lindo en todo este planeta. Porque cuando uno cae lesionado me dan ganas de matar a alguien. Porque cuando cantan "Lo más importante, en la vida es..." se me hace un nudo en la gargante y a la vez empiezo a cantar con ellos. Porque cuando la pelota cruza esa línea y le pega una cachetada de aquellas a las redes un escalofrío recorre mi cuerpo y el "GOOOOOOOOOOOOOL" sale automáticamente por mi garganta y mi boca y .. y.. es casi indescriptible. Porque nada es lo mismo si sé que no te voy a ver, porque a veces la semana no tiene sentido sin ti. Porque cuando los veo salir derrotados de la cancha, me da mucha pena pero a la vez ganas de que se venga el próximo para jugar bien, repuntar, verlos dejándolo todo y sentirme orgullosa por haber dejado que me enamoraras. Porque cuando ganan me hacen tan feliz, y cuando pierden, es otra alegría distinta pero no menos placentera.

Porque me enamoré.... Farretinga, me enamoré.



V.


24 de julio de 2008

Me cargan los títulos


Y que ni se te ocurra buscar, apuesto mi vida y más que no vas a encontrar. Ni siquiera un pedacito, una palabra, una huella, nada. No vas a encontrar absolutamente nada, porque se fue para siempre.
V.

18 de julio de 2008

Just that.

´

Foto de unos espinos que estaban en las afueras de una población que fuimos a misionar en Traiguén... No sé que más decir ahora, tengo los pies congelados, el pelo recién lavado y champón para mi, una puesta de sol que está a punto de empezar, un celular inútil, hay unas señoras conversando abajo, yo quiero un Game blanco con sabor a verano, y sobre todo, tengo un libro muy bueno que seguir leyendo, así que me voy..

V.

15 de julio de 2008

La esposa de mi Tata


Medio despierta y medio dormida, me debatía entre salir de la cama y tomar desayuno rápido para ir a verla, o quedarme descansando un rato más... Pero mi mamá como es inteligente, decidió por mi y fue a despertarme. Desayuné liviano, porque sabía que ella me llenaría de comida, porque me gusta y porque le encanta hacerlo. Tomé el bus y como soy muy ignorante, quize pagar al principio y recibí por respuesta un "No señorita, se paga al final" sumado a unas carcajadas provenientes del tercer puesto, pero filo, estoy aprendiendo a reirme de mi misma, así que guardé silencio.

Como siempre, el camino se hizo casi corto, delicioso, me llegaba el sol en la cara y estaba súper cómoda, sin estres colegial, con ganas de abrazarla para que sonriera y pensando mil estupideces, que, creo no dije en voz alta.. Siempre me pasa que después de pensar mucho, empiezo a hablar sola. Llegué a Betania, donde tenía que bajarme, me cobraron $800 y creo que me estafaron, pero da igual porque él pierde, no yo. Caminé, pasé por la "feria", por el terminal, y llegué al paso peatonal, donde había un grupito de gente esperando que el tren se quitara del medio. Esperé con ellos, con ataque de risa por supuesto.. Después de 20 minutos, llegué a su casa. Me estaba esperando, abrió la puerta enseguida y su carita demostraba tanta felicidad, que la abrazé y me sentí tan estúpida por pensar en no haber ido... Pasé al estar, al lado de la estufa conversamos un rato y luego la ayudé a preparar el almuerzo, y no me había equivocado, me llenó de comida y yo no protesté, porque nadie cocina como ella.

Me encanta observar en silencio y sin interrumpir su manía de dejar todo extra limpio y brillando, no olvidando ningún detalle. Su afán por doblar las bolsas de supermercado en triangulitos perfectos. Su pelo blanco y sus manos; estar con ella me llena de orgullo.

Me contó algunos secretos, me dijo que veía cosas lindas que le daban esperanza y la comprendí tanto; reímos junto al fuego y también le dimos un asiento al silencio, que estaba buena onda hoy.

De repente me dijo: "Siempre después de almorzar, cuando no tengo mucho que hacer, me siento aquí y veo la foto de mis hijos (esa que está al lado del sillón, donde salen los tres muy lindos)". Un dejo de soledad bailaba en esa anécdota y comprendí porque mi visita era tan bien recibida...

Ahora, aquí en mi casa, siento olor a tu casa en mis manos, ese que me acompaña después de visitarte. Adoro ese aroma, tiene sabor a calidez, a ti, a mi Tata, a comidas familiares y a hogar. No quiero desaprovecharlo más, me voy a dormir, a disfrutar el poquito aroma que me queda. Buenas noches, no hay como tú.



V.

14 de julio de 2008

Asco



Que ganas de meterme en la cabeza de las personas y cambiar un par de ideologías... Que ganas de que cuando digas: "Quiero estudiar fotografía", nadie te ponga caras raras y se queden en silencio, como diciendo "pobrecita...". Que ganas de que no te recomienden "alguna ingeniería" o "arquitectura" o "medicina, porque tú eres tan buena para ciencias!"... Y se creen inteligentes más encima, si supieran que hay otros tipos de inteligencia que no involucran matemáticas, o ciencias o cualquier otra farretinga. ¡No! Porque por culpa de no se quien, en vez de enseñarte, no sé, expresión corporal, te enseñan física! Y lo peor es que no tienes derecho a elegir, en todas partes es igual y resulta que al final, todos crecen con esa misma estúpida ideología, que nos imponen... ¿Quién sabe cuántas Connie Imboden hemos perdido, cuántos Neruda o Mozart...? ¿Y quién sabe cuántos cerrados de mente hemos ganado?



V.

September


I remember date and time
September twenty one
Sunday twenty three after nine
In the doorway with your case
No longer shouting at each other
There were tears on our faces.

9 de julio de 2008

Flores secas


Hay olor a flores secas.
A comida chatarra.
A autos rojos.
A caras de guagua y ojos verdes.
A facsímiles repetidos.
A la esencia de limón que me regaló la Cumi para mi cumpleaños.
A humo de cigarro asqueroso..
A mamá enojada.
A cámara recién usada (Vale).
A cuello débil.
A Universidad de Chile.
A nubes y a ojos cerrados.
A día muy frío.
A cansancio.
A muchas sonrisas.
A brakets.
A consulta de ortodoncista también.
A partículas de esencia de limón subiendo hasta el techo de mi pieza.
A helados altos en calorías.
A Taking Back Sunday.
A John Lennon.
A colectivo a $400.
A flores secas.. A sueño, hay olor a mucho sueño...
Hoy, 9 de Julio, te regalo una sonrisa, metálica eso sí, no tengo otra. (Sí, es para ti anónimo)
V.

1 de julio de 2008

Sólo ella era.



Se miraron por unos instantes, intentando analizar lo que se habían gritado anteriormente, casi sin pensar. Ella no sabía por qué había cambiado en último segundo de opinión y en vez de recitar el discurso casi presidencial que había planeado durante horas la noche anteior, se dedicó a gritar tonterías, que ni siquiera sentía, pero que concordaban con el tamaño de su orgullo.

En cambio él, al verla llegar, con esa mirada de arrepentimiento tan sincera, se convenció de haber tomado la decisión correcta, "porque somos uno, porque un error lo comete cualquiera y además, somos humanos, tenemos casi derecho a equivocarnos".

Sí, por supuesto, tenían derecho a equivocarse, pero ese error, específicamente, ese error... Y bueno, dicen que cuando estás así, cometes imprudencias y éstas pueden costar caras.


Se vieron llegar e inmediatamente comenzaron a aparecer dentro de sus mentes como fotografías todos los segundos gastados en ese preciso lugar. Justo ambos detuvieron su mirada en ese árbol, al lado derecho, debajo de esa rama torcida que parecía una casa según ellos, ahí mismo, ahí donde comenzó todo. Ella, como siempre que estaba nerviosa, jugaba con sus manos y sus pulseras, se rascaba el mentón y se acomodaba el pelo que el viento insistía en desordenar. En ese momento, él se daba cuenta de que, ella era; sólo ella era.

Se sentaron bajo la rama, sin pronunciar una sílaba, sin siquiera mirarse. Él esperó y esperó, pero las palabras no podían salir de su boca y por mientras, ella buscaba en su amplio diccionario mental, como empezar, con que palabra, "todo depende de esa primera palabra, porque si digo algo y luego me arrepiento, no podré seguir"... Y apenas terminaba ella de pensar lo anterior, a él se le ocurrió mirar su reloj, para, lógicamente, ver la hora... Craso error.


- ¿Estás apurado? ¿Tienes algo que hacer?

- ¿Yo?, no, ¿por qué?

- Ah, acaso ahora no puedo saber lo que haces... Comprendo.

- ¿A qué te refieres?


Aquí fue cuando los sentimientos se mezclaron, quisieron jugar a la ronda, pero salió mal y terminaron enredados. La inocencia de sus respuestas se confundió con una falsa autonomía, que ella detestaba y que produjo que su sangre hirviera, hasta llegar al punto de quemar y destruir su corazón, por lo que en su organismo, el único órgano con autoridad, resultó ser el cerebro, también conocido como razón. Y todos sabemos como odia la razón a estos asuntos cursis y melosos del corazón, por lo que se encargó de arruinar todo, aunque le costara unas cuantas neuronas y semanas de lágrimas...


- ¡Siempre fuiste llevado a tus ideas! Y yo, haciéndote caso en todo.

- No entiendo, de verdad no te entiendo... Mujeres.

- Ahora somos todas iguales, ¿no que yo era especial?


Él simplemente no sabía que hacer y después de defenderse, comenzó a atacar, le dijo todo lo que había decidido guardarse por amor, lo que provocó un aumento sustancial del orgullo de la persona que tenía en frente (que por cierto, estaba a punto de romper a llorar, exclusivamente de rabia).


Y como este no es un cuento de hadas, no hay un final feliz. Ella, después de gritar muchas estupideces sin coherencia, se levantó, lo miró y apenas pudo distinguirlo porque sus ojos estaban al tope de lágrimas. Aun así, sin una imagen final, se dio media vuelta y se dispuso a seguir su camino, tan derecha y erguida como su columna vertebral se lo permitía (aunque por dentro, estaba destrozada).

Él, que seguía impactado por las palabras de esa mujer que tanto quería y a la vez impactado por la estupidez de la pelea y de los argumentos de ambos, no atinó a nada más que a pararse y seguirla corriendo. Cuando la alcanzó, la tomó del brazo delicadamente y la atrajo hacia sí. Se miraron unos segundos. Aquellos 4 ojos, nunca contemplaron ni expresaron tanto en toda su vida.


- ¿Eres feliz?- le preguntó el que estaba empezando a derramar una lágrima, al verla destrozada.

- ...

-¿Lo fuiste?

- ...

- Sólo dime que sí, aunque sea para dejarme tranquilo, dime que sí, déjame escuchar esa última palabra.

- Sí.


Y así terminó todo. Él le soltó el brazo, sus rostros se alejaron, de a poco, como para hacer eterno ese segundo. Él estuvo a punto de abrazarla y proponerle que olvidaran todo, pero lamentablemente, fue demasiado tarde, ella salió corriendo, llorando, impactada por esa extraña sensación de triunfo en su cabeza y a la vez por la dureza de la palabra "última"...

Lamentablemente para ambos, si fue la última.





V.