30 de agosto de 2008

Brindemos, por la felicidad.



Quería cantar, se le notaba en los ojos, esos ojos que se parecían a la luna cuando le dan ganas de ponerse su vestido blanco menos escotado. Nunca supé si era verdad eso de que se le ponían los ojos amarillos con la lluvia y nunca podré comprobarlo.
Parece que se había curado con el aire, o con el polen de estrellas que bailaba merengue con el viento. Había olor a bosque, a tierra mojada, a alegría.
Su silueta perfecta era lo único que mis ojos alcanzaban a distinguir. Alcanzaba a ver su nariz ruda y respingada, perfecta, única entre millones. Veía sus largas pestañas, y con mucho esfuerzo, veía también sus labios que querían cantar ahora más que nunca.
"Brindemos, por la luna llena"... Estaba completamente ebrio de felicidad y por lo tanto, nada de lo que decía era coherente. "La encontré, la felicidad"...

Así que así se sentía encontrarla por fin; y yo que pensaba que era un estado de reflexión absoluto.

Habíamos pasado poco tiempo juntos, no habia alcanzado a aprender tanto de él, pero bastaba, no sé bien porque pero bastaba. Tampoco sé como miércale él sabía lo que ocurriría... Sus labios seguían cantando y susurraban mi nombre de vez en cuando, tarareándolo con el ritmo de una canción cursi, de esas que no me agradan en su totalidad. "¿Me concede esta pieza?" "Lo que quieras". Se acercó y su mano izquierda se preocupó de sostener mi espalda y la derecha se unió con la mía en el baile más largo y feliz que ha existido en ese bosque, tal vez el único.

Yo podía sentir su respiración, estaba tranquilo, seguía tarareando y jugando con mi pelo que también bailaba, pero con el viento. Nos separamos un poco, para mirarnos a los ojos y me di cuenta de que eran mágicos, que no eran los de una persona normal, pero yo por primera vez no tenía miedo. "Me voy" "¿A dónde?".....

Pero era demasiado tarde: Sus ojos en una milésima de segundo habían perdido su magia y comenzaron a cerrarse. Su cuerpo, más lento que los ojos, comenzó a tambalear, y luego se desplomó sobre las hojas que habían sido elegidas para tal momento. El viento se dio cuenta enseguida e intentó despertarlo de su eterno sueño, pero no logró moverlo ni un centímetro. La luna se había acercado a la tierra para ver a su hijo morir y la luz se había hecho tan intensa y desagradable, que impedía que la poca magia que permanecía en el lugar se quedara. Las nubes también quisieron asistir, y como condolencias, lloraron por largos días. "Hubiera podido ver si sus ojos eran amarillos o no con lluvia..." pensaba mi cabeza, mientras mi corazón estaba a punto de desmayarse. Parece que lo logró al final.

No sé bien que pasó esa noche. Recuerdo que cuando desperté, su cuerpo ya no estaba. Todavía era de noche y llovía, pero como la luna se había marchado, reinaba la oscuridad. Nunca alcanzó a explicarme por qué era tan feliz, tampoco como había llegado a la felicidad, ni qué se sentía exactamente... En eso, dos estrellas muy amarillas aparecieron cerca de la luna e iluminaron todo el bosque. Yo estaba segura de haberlas visto antes, no hace mucho tiempo...



V.







6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias!
Te quiero mucho.Eres un sol.
Mariane.

Anónimo dijo...

Estás en el p.c.?
Mariane.
Cuándo te conectarás?

Jechu dijo...

Hola Valeee tanto tiempooo
un agrado pasar siempre por tu Blog
Besos gigantones!
éxito con el coleee
=*

Anónimo dijo...

JECHU,

HACE MUCHO TIEMPO QUE INTENTO DEJAR MENSAJES EN TU PAGINA PERO NO PUEDO, SOLO QUIERO AYUDAR EN EL TEMA DE POESIA. UN BESITO

MARIANE

Jechu dijo...

Oh! Mariane! que amor... me gustaría q dejaras tus comentarios...
pero no puedes?
que raro... revisaré a ver si hay q cambiar algo.
Cariños!

Anónimo dijo...

JECHU:

SIMPLIFICA TU PAGINA .( para dejar comentarios)
UN BESITO.
MARIANE