
Ella era hermosa, su pelo, sus ojos, sus manos, era perfecta. Yo me enamoré de ella apenas la vi ese día en el pasillo de la facultad de medicina, llena de libros y con la nariz roja porque era invierno y hacía frío. Como siempre, esa vez estaba volando así que ni me vio, pero yo la seguí sin que se diera cuenta. Estuve toda una tarde viéndola leer en la biblioteca con una taza de café, su bufanda roja y
el pelo desordenado, hasta que de repente, se paró y se fue, sin haber dado señas de haberme visto.
Desde ese día empecé a visitar con frecuencia ese pasillo y sobre todo la biblioteca, porque ella no se separaba jamás de sus libros. Recuerdo que demoré una semana en averiguar su nombre porque no terminaba nunca ese maldito libro verde que estaba leyendo; el jueves que lo fue a entregar, sigilosamente me aseguré de que hubiera salido de la biblioteca y me dirigí hacia Susana, la bibliotecaria que al parecer se había dado cuenta de mi trámite. "Quiero ese libro verde..." "Mm.. ok, escribe tu nombre en la tarjeta que está atrás en la contra tapa por favor, tú sabes como hacerlo", me dirigí a una mesa, abrí el libro, llegué hasta la contra tapa y lo encontré. Ahí con letra perfecta al igual que sus ojos, estaba escrito su nombre. Enseguida supe que era ella, se llamaba Abril...
Nunca en todos los días que siguieron pudo ese nombre salir de mi cabeza, me acompañaba desde que me lavaba los dientes cada mañana hasta las clases de Cálculo, incluyendo mis viajes en micro al salir cada día. Necesitaba hablarle, así que un día, después de muchos ensayos mentales, lo hice: Fue en la biblioteca, ella escribía frenéticamente como solía hacerlo en un cuaderno mientras yo sudaba y luchaba contra esa sensación que hace días albergaba dentro de mi. "¿Qué lees?"... Así empezó todo mi amor, así nos conocimos.
No puedo negar que muchas veces tuve miedo, ella estaba enamorada del amor como algunos dicen y yo era lo bastante frío y cuadrado como para entenderla. Muchas veces todo estuvo a punto de terminar por nuestra mezcla de personalidades pero nunca ocurrió. Todo fue creciendo, con cada beso, cada mirada, incluso cada pelea, todo aportaba, yo estaba loco por ella, capaz de hacer cualquier cosa. "Siempre quize tener una niñita, le vamos a poner Fernanda, como tú en femenino" "Olvídalo, yo nunca voy a tener hijos"..
Hasta que ocurrió, llegó un día de primavera y sus ojos eran más oscuros que antes, pero más brillantes, yo presentía algo distinto, nunca la había visto sonreír así. "Fernando..." "¿Qué pasa?"
"Es que... Es que ya no soy sólo Abril, ahora ya no seremos nunca más los dos. Ahora seremos tres"
El mundo se me cayó encima, la voz no quizo salir y tampoco hubiese sabido que decirle. Si sé, eso fue en un principio, no me mires así, es que yo era joven, lo que menos quería era tener otra carga, yo pensaba que era eso, una carga nada más.
A pesar de todo el tiempo que estuvimos sin hablar, seguíamos locos. Esos 9 meses estuvo más linda que nunca, te hablaba, te cantaba, empezó a comprarte ropa. Me obligaba a hablarte y yo lo encontraba estúpido, pero bueno, todo para que estuviera feliz.
Y así pasaron los meses y llegó el gran día. Abril estaba nerviosa, apretaba mi mano con fuerza mientras subíamos por el ascensor del hospital. Esa tarde había estado horas eligiendo qué ropa debías usar primero y sólo eso, porque tu cuna estaba lista hace semanas. Tu pieza, era un mundo de paz, estar ahí dentro era tan relajante que muchas veces me quedé dormido en esa alfombra amarilla..
No recuerdo muy bien la verdad. La cosa se puso grave, eso me dijeron los médicos, que saliera porque no estabas muy bien. Abril estaba asustada, tenía miedo de perderte, las lágrimas se confundían con el brillo que habían tenido sus ojos durante nueve meses. "No me dejes sola, por favor Fernando" "Te amo, se fuerte"
Esas tres horas sentado en el pasillo del hospital fueron lo peor que me había sucedido hasta ese momento; nunca me gustaron los hospitales, la gente se pone neurótica y los colores se vuelven opacos. Con la cabeza entre mis manos lograba ver que una enfermera me miraba con lástima, sin entender nada. Cuando las puertas se abrieron y salió otra enfermera contigo. Ella te puso en mis brazos sin pronunciar palabra y se alejó unos metros. Yo nunca había tomado un bebé en mi vida y no sabía como hacerlo; con cuidado, porque sabía que Abril era capaz de matarme si te pasaba algo, intenté apoyarte en mi brazo izquierdo intentando imitar a todas las mujeres que había visto cargar con sus hijos. Y te observé por primera vez hija. Eras preciosa, tenías un poco de pelo en tu pequeña cabecita y tus ojos me miraban con miedo, tu piel todavía roja era casi suave y tus manos tan diminutas que parecían de mentira. Esa mirada, tan de Abril, me conquistó. Me robaste el corazón en ese instante y hasta ahora no me lo quieres devolver...
La enfermera se acercó y me dijo que debía llevarte a otro lugar, así que te puse en sus brazos y te seguí con la mirada hasta que te perdiste detrás de otra puerta. En eso estaba cuando una mano me tocó el hombro. Me di vuelta y vi al médico vestido de verde todavía, con las manos un poco temblorosas y la frente arrugada. "Fue una operación muy difícil e hicimos lo que pudimos. Gracias a Dios pudimos salvar a su hija y..." "Abril" "Lo siento mucho, su esposa no logró sobrevivir. Alcanzó a decir que quería que se llamara Fernanda"..............
Han pasado 15 años desde esa noche mi vida, yo nunca quize responder tus preguntas antes, era demasiado, pero ya has crecido y merecías saberlo todo. Perdóname por no haberte anhelado tanto como tu madre Fer, perdóname por haber sido un tonto. No imaginas lo difíciles que fueron los primeros meses, yo estaba solo, no sabía que hacer, no quería vivir. Pero lo hice por ti, por esos ojos que tienes, por la mirada de tu madre que se escapó de ella para quedarse para siempre en ti hija. Fer, debes estar orgullosa, tienes a la mejor madre que alguien podría tener, aunque quizás no la puedas ver. Y quizás no al mejor padre, pero sí al hombre más enamorado del universo.
Bueno, ya te conté lo que querías escuchar, así era tu madre, hija..
En memoria de mi tía Marcela, que descansa en el cielo y
sobre todo, por su hijita, que vive gracias a ella...
V.
11 comentarios:
Que quieres que te diga, te lo dije todo por msn.
Increible.
Juanjo.
Hermoso Vale... nada más.-
Besitos
=*
Valentina querida;
Que lindo lo que escribes !!!, recorde entonces ,el relato de tu nacimiento ,era una foto tuya cuándo bebé en los brazos de tu madre ,es una de mis preferidas, tengo pena, no la puedo encontrar es un relato muy tierno.
¡¡¡¡Muero por volver a leerlo !!!
me haces el favor querida??
Un besito.
Mariane
Lo borréeee, no me gustaba =/ Lo siento Mariane!
V.
Querida valentina:
Tengo que hornear galletitas navideñas ,pero parece que los duendes de Lorelay se llevaron mi receta.
Me pudes ayudar amorosa ?,las que tu preparas!!!!
Un besito.
Gracias querida.
Disculpa , Valentina !!
Sí tienes razón, pasa que escribes algo y luego no te gusta , creo que se debe a los estados de ánimo ,pero bueno.
Un besito querida.
Mariane
Puchakay ,que lata, sigo buscando mi receta .....y nada mi amigo Alzaimer!!!!
STRESS...de la PSU !!!
Mi sobrina debe estár al borde del colapso ,con está agonía de espera, está muy nerviosa ,pero la amo .Me preocupa, porque pasa mucho tiempo solita en casa en compañía de la nana y eso .Sus padres ambos trabajan fuera del hogar , y se tiene que sentir un poco solita .Y yo aquí ,con todo el tiempo del mundo, sin poder cobijarla y conversar con ella. La amo con todo mi corazón .
Un besito.
Mariane
Valentina querida:
Me voy, tengo reunión en la tarde , no estaré.Mañana trataré de conectarme en la mañana.
Porfa quierida ,ayudame con las galletitas !!!!
Un besito grande para tí.
Mariane
Valentina querida:
Hoy imposible, no puedo .
Un besito.
Te quiero mucho !!
Valentina querida :
Que edad tiene la hijita de tu tía Marcela.????
Un besito grande, te quiero mucho.
Mariane.
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